En tiempos de elecciones, es inevitable preguntarse por el papel de la inteligencia artificial en la política. En su momento, las redes sociales fueron un factor disruptivo; hoy son parte fundamental de la comunicación política. Ahora, las herramientas de inteligencia artificial, desde las más sencillas hasta las más sofisticadas, pueden influir en la conversación social y moldear la percepción colectiva de temas complejos. Hablemos de algunas de ellas.

Bots
Aunque a veces se les dice bots a las granjas de usuarios humanos, técnicamente un bot es un programa automatizado que actúa en redes sociales. Hay distintos tipos, con funciones específicas:
- Bot de difusión: Su tarea principal es amplificar mensajes. Publica o comparte contenido masivamente, y suele tener muchos enlaces salientes a otros bots o usuarios, tanto humanos como automatizados.
- Bot coordinado: Trabaja en conjunto con otros bots para simular conversaciones o respaldar narrativas. Su red se caracteriza por enlaces bidireccionales con otros bots y patrones sincronizados.
- Bot de conversación: Interactúa directamente con usuarios humanos. Puede responder preguntas, provocar discusiones o desviar el foco de una conversación.
Armar un bot es fácil. Programas la rutina principal en tu lenguaje favorito. Luego, lo conectas a la red social con la API apropiada. O en el peor de los casos, automatizas la interacción con la web con una herramienta como Selenium. ¿Quieres hacer que sus diálogos sean más naturales? Conecta un poco de AI generativa con Botpress, Rasa, o Dialogflow.

Deepfakes
Los deepfakes son contenidos fabricados que simulan ser reales. Pueden ser imágenes, audio o video. ¿Por qué usar esta inteligencia artificial en política? Para difamar, manipular o simplemente confundir.
El boom actual de IA ha generado herramientas accesibles para generar deepfakes, algunas incluso con interfaz web.¿ intercambiar rostros en video? DeepFaceLab; ¿Voces falsas? Descript. ¿Video generativo? Synthesia o D-ID. Y si necesitas imágenes, Midjourney o el mismo DALL-E que usamos para nuestras cartas de lotería allá arriba son la solución.
La inteligencia natural
Aunque hablamos de inteligencia artificial, es crucial recordar que muchas estrategias digitales siguen dependiendo del juicio humano. Decidir qué temas posicionar, cómo articularlos y cuándo intervenir sigue siendo tarea de personas. En muchos casos, es más efectivo y barato contratar granjas de usuarios reales con celulares que desarrollar una IA lo suficientemente sofisticada como para sustituirlos.
Esta inteligencia natural también es fundamental para protegernos de la desinformación. Aunque hay herramientas que intentan descubrir contenidos artificiales y bots, eso es solo la mitad de la batalla. Para evitar la intromisión de la inteligencia artificial en la política, se necesita reconocer patrones, entender cómo circula la información, y mantener una actitud crítica.